Cuando empecé en 2018 como entrenadora personal me di cuenta de que la gente confiaba muchísimo en mí.
Y esa confianza hacía que me quisieran pagar todo y siempre.
Subía precios y seguían conmigo.
Sacaba algo y lo compraban.
Hacía cambios y los aceptaban.
Probaban conmigo y dejaban al entrenador que tuviesen.
Fidelizaba muchísimo.
Aún tengo clientes desde entonces.
Y nunca me planteé por qué ocurría eso hasta que dejó de ocurrir.
Resulta que cuando entré en el mundo de las redes sociales,
al buscar la viralidad empecé a copiar lo que hacían otros.
Empecé a decir cosas que la gente quería escuchar buscando seguidores, likes, views…
y empecé a decirlas de una manera que no es mi manera.
Perdí mi Identidad Conversora.
Hay gente que nunca la ha tenido,
y hay gente como yo que la pierde.
Sea como sea,
es solucionable.
Lo primero que debes entender es que,
la gente le compra al que le da seguridad, confianza, tranquilidad.
No al que le cae bien.
Si además de seguridad, confianza y tranquilidad, cae bien,
mejor.
Muchas más ventas.
Pero al revés, no.
La gente no compra al simpático y gracioso.
A ese sólo le ríen las gracias y le dan palmaditas.
Lo que hace que las personas te compren y sobre todo,
te compren una y otra vez,
es que confíen en ti por encima de los demás.
Y eso se consigue con Identidad Conversora.
